Señoras y señores,

En nombre de todos los impulsores de “Uno de Nosotros” (One of Us, Un de Nous), os doy la bienvenida a este primer gran acto de esta Federación.

No es un acto más en defensa de la vida en Europa. Es, quiere ser, va a ser, el embrión de una nueva actitud personal y colectiva en la defensa de la vida. Es, sobre todo, un compromiso que asumimos quienes impulsamos One of Us.

La crisis que vivimos, exige un cambio de actitud personal, empezando por uno mismo, por nosotros mismos.

Este cambio de actitud, tiene que empezar en nuestra raíz como persona, en nuestras raíces como civilización, en una cultura, en una aproximación y en una actitud ante la vida. Tenemos que ser capaces de cambiar, de desterrar:

  • El sentimiento de resignación y derrota,
  • La incomparecencia en el debate cultural y en general en el debate público
  • La falta de un diagnóstico profundo de la crisis de valores que padecemos
  • El miedo reverencial, a veces incluso el pánico a la fuerza de la mentira de una moda dominante.

Porque todo ello nos está llevando a una situación en la que una buena parte de la sociedad europea se siente huérfana de representación pública en la defensa de sus convicciones más profundas.

 

Señoras y señores, la vida no es cualquier don, ni tampoco es cualquier derecho. El debate sobre la vida no es cualquier debate. La vida es el don más preciado. El debate sobre la vida está en la raíz de nuestra concepción de la persona y de su dignidad. El derecho a la vida es el derecho que tenemos que defender con más coraje, entusiasmo y sobre todo, valor. Una “crisis de valores” en plural, produce una crisis de valor en singular, y este es el primer reto y obstáculo que tenemos que saber superar.

En este acto, nos acercamos a las raíces de nuestra crisis, nosotros queremos profundizar en las raíces de lo que nos está pasando, y no creemos ni queremos aproximarnos y abrazar los extremos y los extremismos como solución. La solución está en la raíz, no en el extremo.

Sabemos que la socialización de la nada, el relativismo, la actual moda dominante, la “nada”, no culmina en la “nada”. El árbol enraizado en la nada no produce el fruto de la nada. El árbol de la nada produce el fruto del extremismo, lo que ha significado tanta tragedia en la historia de Europa.

Señoras y señores, muchas gracias por su presencia, por su participación en este acto, por el esfuerzo y el sacrificio que han tenido que hacer para estar hoy aquí, para que entre todos juntos consigamos que el acto de hoy signifique un punto y aparte en nuestra Europa.

Jaime Mayor Oreja

Presidente