Un PP sin referentes ideológicos

Durante la pasada campaña electoral Javier Maroto, vicesecretario del Partido Popular, escribía en Twitter a favor de la gestación subrogada (vientres de alquiler), bajo el hashtag #RutaSocial. La cuenta oficial de Twitter del Partido Popular retwitteaba de forma entusiasta a su vicesecretario.

Apenas unos días antes, El País publicaba un artículo de Fernando Savater en el que criticaba duramente la fecundación in vitro de lesbianas: el egoísmo descarado (que pasa por encima de los derechos del niño), se alía con una ideología (la de genero) que considera “enfermo moral o mental” a cualquiera que se atreva a criticar sus consecuencias más descarnadas.

Es una situación extraña. El PP se entrega febrilmente a la aprobación de leyes “avanzadas” a favor de los colectivos LGTB (lo ha hecho Feijóo en Galicia, Monago en Extremadura, y ahora Cifuentes en Madrid), conserva en lo esencial la ley del aborto de Zapatero, y consagra en sociedad el matrimonio homosexual. Al mismo tiempo, figuras históricas del socialismo, como Savater o Paco Vázquez, advierten de los peligros de seguir por este camino.

Ha bastado una legislatura para mutar el armazón ideológico del PP. Mutación llevada a cabo con nocturnidad y alevosía, sin consultar a los militantes y a la sociedad. La “inspiración en los valores del humanismo cristiano” ha cedido al cálculo electoral, a la confianza en el voto cautivo, al voto del miedo.

El PP se ha instalado en el relativismo ramplón, carente de referentes intelectuales. No hay una antropología que sustente la acción política, que aporte criterio a la hora de decidir qué es bueno y qué es malo para la sociedad.

Es una estrategia suicida: en política los espacios vacíos tienden a llenarse antes o después. ¿Hay ahora alguna diferencia entre el modelo social del PSOE o Ciudadanos, y el de este PP? Si todo sigue así es probable que el PP termine fagocitado entre Ciudadanos y una nueva fuerza que venga a reemplazarle en el ámbito de los valores.

Es urgente reivindicar el pensamiento cristiano como base ideológica principal del Partido Popular. Los grandes partidos de la derecha europea se han nutrido de este acervo: fueron Adenauer, Schuman o De Gasperi los que hicieron resurgir Europa de las cenizas de la II Guerra Mundial, enfrentando el totalitarismo con las armas de la libertad y la solidaridad.

Hoy, como entonces, solo podremos responder a los desafíos de nuestra sociedad si partimos de una concepción auténtica de la persona. Convencer es un camino más arduo que flotar corriente abajo, pero es el único camino a largo plazo.

Manuel Zayas