En una atestada sala de un conocido hotel madrileño se dieron cita algunas de las personalidades que han escrito en el libro Hablando con el Papa que es un sentido y merecido homenaje a la figura de un Papa que ha dejado, y según pase el tiempo más nos daremos cuenta de su importancia, una impronta reconocida, un Papa intelectual volcado en el pensamiento, en la reflexión y en el diálogo.

image006 image001    image0051186304_441874292590458_974862164_n

El acto fue presentado por la periodista y excelente novelista Isabel San Sebastián, que reconociéndose agnóstica no le importó presentar un libro profundamente católico, a la vez que valiente y comprensivo. «Hace falta mucha reflexión», dijo en sus primeras palabras. Reflexión en la que se mueve el libro, ya que las cincuenta personas que han participado en el texto han reflexionado y opinado sobre distintos pasajes de la obra del Papa que en un rasgo de valentía decidió libremente apartarse para prepararse a morir. «Meditatio mortis», no es la primera persona que lo hace, pero sí el segundo Papa. Ya en el siglo XIII Celestino V hizo algo similar. Y en España los reyes Carlos V y Felipe II, sobre todo el primero de ellos, también lo hicieron al retirarse a Yuste y El Escorial, respectivamente.

Entre los 50 españoles que han sido capaces de reflexionar sobre los textos del Papa, se encuentran deportistas como Rafael Nadal, Xavi Hernández, Emilio Butragueño o María de Villota; políticos como José María Aznar, Enrique Múgica, Alberto Ruiz Gallardón, Mercedes Aroz, Alejo Vidal Quadras o Francisco Vázquez: músicos como Inma Shara; economistas como Manuel Pizarro, persona que habría que recuperar para la política, o Carlos Rodríguez Braun y defensores de la vida como Ignacio Arsuaga o José Antonio Ortega Lara y muchos más que el lector tendrá que ir descubriendo poco a poco.

Algunos de ellos estuvieron presentes en la sala, otros por motivos profesionales no se pudieron acercar. Quien sí estuvo fue el prologuista y alma mater del libro, Jaime Mayor Oreja, quien recordó que el libro se pergeñó antes de la renuncia papal y sólo tres días antes del mismo estuvo totalmente elaborado el proyecto, por lo tanto, «las razones del libro son previas a la renuncia de Benedicto XVI», apuntó el político vasco.

Para Mayor Oreja el libro es «decisivo en el diagnóstico del mundo que vivimos. Para mi, Benedicto XVI es el único líder mundial capaza de certificar que el relativismo que vivimos es nuestro gran adversario», explicó y calificó a la «dulce tiranía del relativismo» como un concepto evanescente y transversal que ha sido capaz de encontrar acomodo en todas las ideologías y abundó más en ese concepto cuando lo señaló que «el relativismo ha conseguido quitar cualquier referencia a las virtudes cristianas, ha desnaturalizado el matrimonio, entre otras cosas».

El relativismo es para él, y para muchos de los que han escrito, un capítulo en Hablando con el Papa el gran enemigo de la sociedad cristiana, pero cree que «esa obsesión por relativizarlo todo está condenado al fracaso porque los nuevos tiempos que se avecinan «exigirán a la sociedad cambios profundos en lo personal».

Posteriormente tomaron la palabra los editores del volumen presentado, Ignacio Sánchez-Cámara, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de La Coruña y columnista de diversos diarios señaló en su turno de palabra que «vivimos en una profunda crisis moral, por lo tanto, el relativismo no puede ser el remedio a esta crisis porque es parte de la culpa». Ha sido a su modo de ver la voz de Benedicto XVI «la única que ha combatido el relativismo y el primer Papa cristiano de los últimos tiempos en combatir el paganismo».

Francisco José Contreras, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla y, también, reconocido columnista, ha sido el encargado de seleccionar a las 50 personalidades que han colaborado en el libro, «todos de forma altruista» y dice que ha buscado «la pluralidad en la selección de los mismos». De ahí que haya escogido además de católicos, a agnósticos e incluso a un judío, Jon Juarista.

Tomaron la palabra, posteriormente, dos reconocidos ex políticos socialistas, profundamente católicos. Mercedes Aroz alabó «la claridad con que Benedicto XVI supo exponer el mensaje cristiano» y añadió «una de sus mayores virtudes fue la de promover el diálogo con la cultura laica».

El embajador ante la Santa Sede y ex alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, como buen conocedor de la cultura europea resaltó «el valor del Papa en conciliar la fe y la razón, la fe y la ciencia». Manifestó su profunda admiración hacia Joseph Ratzinger y contó alguna sabrosa anécdota en sus conversaciones con él, utilizando ese idioma, el itañol, preñado de términos del italiano procedentes de canciones de su época, de Rita Pavone y Domenico Modugno y del español. Como el pontífice no le entendía muy bien en ese idioma que hablaba con acento gallego, le dijo: usted hábleme en español, porque me interesa y yo le responderé en italiano para que practique. ¡Que desde luego, lo necesitaba!

Hablando con el Papa contiene además un interesante apéndice documental que incluye el crucial discurso de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona, sus palabras ante el Bundestag, su mensaje en Westminster Hall o las palabras que pronunció en la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Un libro fundamental para entender el pensamiento de una de las grandes personalidades de los últimos cincuenta años.